Blog Post

Blog Post

Blog Post

Mi camino como autora

Mi camino como autora

Editorial

Editorial

Editorial

26/8/25

26/8/25

26/8/25

HerStrength About Us Page Hero Image
HerStrength About Us Page Hero Image

Me convertí en autora de un best seller cuando todavía no existía el internet ni las redes sociales como las conocemos hoy en día.

Apenas había correo electrónico (yahoo), y en Argentina la conexión se lograba con un cable que cruzaba toda la casa. En estos 21 años de carrera he aprendido no solo cómo se promueve un libro, sino cómo hacerlo yo misma. Entendí que los libros son como nuestros hijos: tenemos la responsabilidad de cuidarlos, protegerlos y elegir bien quién los acompaña en su camino; pero cuando tienes éxito  siendo novata, sin abogado que te asesore, sin imaginar hasta dónde puedes llegar, pasan muchas cosas…

La primera edición de Francesco la pagué yo. Cuando por fin llegó a mis manos era la mujer más feliz del mundo… hasta que vi que la portada estaba impresa al revés. Ese fue mi primer aprendizaje en este mundo de letras: el sueño de publicar no siempre viene acompañado de profesionalismo.

Cuando escribí mi primer libro, lo entregué a muchas editoriales, y durante un año entero, me regresaban mis manuscritos tal cual los había mandado: con el mismo sobre cerrado, como si nadie los hubiera leído. Cuando por fin tuve la fortuna de que aceptaran publicarlo, empezó al mismo tiempo mi éxito y mi calvario. Firmé con casas editoriales que por años no me pagaron regalías, aunque mi libro se vendía bien. En otra editorial, cuando “corrigieron” uno de mis libros, cambiaron absolutamente todo; ya no era mi voz; tuve que rescindir el contrato y sentarme a escribirlo de nuevo desde cero. Estuve con una editorial que hizo tirajes extra a mis espaldas, y cuando los descubrí, hasta me amenazaron; con el tiempo supe que también había puesto ejemplares piratas en circulación. En cada una de estas malas experiencias no solo abusaron de mi confianza, sino que vulneraron mis derechos básicos como autora. 

También trabajé con editoriales donde la distribución brillaba por su ausencia, y con otras, algunas muy famosas, dirigidas por profesionales con una gran trayectoria, pero muy poco conectados con las nuevas formas de vender libros en Amazon o en iBooks, plataformas digitales donde hoy un autor puede crecer y darse a conocer en todo el mundo. Firmé contratos larguísimos, de los que no había forma de escapar, con cláusulas que no me protegían como yo esperaba. En esos acuerdos cedí mis derechos para la comercialización de mi obra y ningún agente literario podía traducir Francesco a otros idiomas porque legalmente esos derechos ya estaban comprometidos; yo, en ese momento, no lo entendía…solo sabía que quería escribir un libro que ayudara a los demás,  aunque fuera a una sola persona. Me bastaba con verlo en la vidriera de la librería de la esquina para sentirme agradecida. 

Y esta es solo una parte de la historia; no voy a contar más pormenores, aunque hay mucho más…

Justamente por todo esto nació Trufa: mi camino como autora no ha sido fácil y hoy quiero que el de cada escritor que publique en esta casa editorial se construya desde la claridad, la confianza y el éxito compartido, no desde el miedo, la soledad o los abusos. No quiero que ningún autor firme a ciegas, sino que sepa con toda certerza, qué está entregando y qué va a recibir a cambio; deseo que pueda ver nacer su libro con la dignidad, el respeto y el reconocimiento de parte de sus lectores que su obra merece. 

Me convertí en autora de un best seller cuando todavía no existía el internet ni las redes sociales como las conocemos hoy en día.

Apenas había correo electrónico (yahoo), y en Argentina la conexión se lograba con un cable que cruzaba toda la casa. En estos 21 años de carrera he aprendido no solo cómo se promueve un libro, sino cómo hacerlo yo misma. Entendí que los libros son como nuestros hijos: tenemos la responsabilidad de cuidarlos, protegerlos y elegir bien quién los acompaña en su camino; pero cuando tienes éxito  siendo novata, sin abogado que te asesore, sin imaginar hasta dónde puedes llegar, pasan muchas cosas…

La primera edición de Francesco la pagué yo. Cuando por fin llegó a mis manos era la mujer más feliz del mundo… hasta que vi que la portada estaba impresa al revés. Ese fue mi primer aprendizaje en este mundo de letras: el sueño de publicar no siempre viene acompañado de profesionalismo.

Cuando escribí mi primer libro, lo entregué a muchas editoriales, y durante un año entero, me regresaban mis manuscritos tal cual los había mandado: con el mismo sobre cerrado, como si nadie los hubiera leído. Cuando por fin tuve la fortuna de que aceptaran publicarlo, empezó al mismo tiempo mi éxito y mi calvario. Firmé con casas editoriales que por años no me pagaron regalías, aunque mi libro se vendía bien. En otra editorial, cuando “corrigieron” uno de mis libros, cambiaron absolutamente todo; ya no era mi voz; tuve que rescindir el contrato y sentarme a escribirlo de nuevo desde cero. Estuve con una editorial que hizo tirajes extra a mis espaldas, y cuando los descubrí, hasta me amenazaron; con el tiempo supe que también había puesto ejemplares piratas en circulación. En cada una de estas malas experiencias no solo abusaron de mi confianza, sino que vulneraron mis derechos básicos como autora. 

También trabajé con editoriales donde la distribución brillaba por su ausencia, y con otras, algunas muy famosas, dirigidas por profesionales con una gran trayectoria, pero muy poco conectados con las nuevas formas de vender libros en Amazon o en iBooks, plataformas digitales donde hoy un autor puede crecer y darse a conocer en todo el mundo. Firmé contratos larguísimos, de los que no había forma de escapar, con cláusulas que no me protegían como yo esperaba. En esos acuerdos cedí mis derechos para la comercialización de mi obra y ningún agente literario podía traducir Francesco a otros idiomas porque legalmente esos derechos ya estaban comprometidos; yo, en ese momento, no lo entendía…solo sabía que quería escribir un libro que ayudara a los demás,  aunque fuera a una sola persona. Me bastaba con verlo en la vidriera de la librería de la esquina para sentirme agradecida. 

Y esta es solo una parte de la historia; no voy a contar más pormenores, aunque hay mucho más…

Justamente por todo esto nació Trufa: mi camino como autora no ha sido fácil y hoy quiero que el de cada escritor que publique en esta casa editorial se construya desde la claridad, la confianza y el éxito compartido, no desde el miedo, la soledad o los abusos. No quiero que ningún autor firme a ciegas, sino que sepa con toda certerza, qué está entregando y qué va a recibir a cambio; deseo que pueda ver nacer su libro con la dignidad, el respeto y el reconocimiento de parte de sus lectores que su obra merece. 

Contacto

Contacto

@trufa.editorial

@trufa.editorial

contacto@trufaeditorial.com

contacto@trufaeditorial.com